Esta mañana, de camino a clase, le he vuelto a ver en el mismo sitio. Seguía a la izquierda de la entrada, con su traje impoluto, sus gafas de sol, y el pinganillo. Y esa postura universal entre los seguratas: muy erguido, la cabeza levantada en actitud casi desafiante, mirada al frente y manos cruzadas en el regazo. Estoy convencida de que la posturita de marras es un tema común estudiado en todas las "escuelas de seguratas" del mundo. Fuera bromas, por la noche, cuando iba a hacer mi examen, he vuelto a pasar por ahí... y el tío seguía ahí plantado. Bueno, igual era otro diferente, porque la verdad es que todos tienen la misma pinta, y tampoco me he acercado mucho, no fuera a ser que me pidiera el carnet y, como no tengo 21, me prohibiera atajar por ese camino, por poner un ejemplo de una restricción absurda.
Y yo me pregunto: ¿qué vigilará?

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